lunes, 18 de junio de 2012

PRiMeRo, QueReRNoS NoSoTr@S MiSM@S


“La felicidad sólo puede provenir de tu interior y es el resultado de tu amor. Cuando te das cuenta de que ninguna otra persona puede hacerte feliz y que la felicidad es el resultado de tu propio amor, habrás iniciado el camino de autonomía más importante de tu vida, nos dice Miguel Ruiz en su libro La Maestría del Amor”. 

También nos dice que cuando una persona ama es feliz simplemente porque el amor emana de su interior.  Dice que el error está cuando cree que alguien nos hace feliz, o que podremos ser felices gracias al amor de alguien. Si tomamos nuestra felicidad y la ponemos en manos de otra persona, más tarde o más temprano eta persona la  romperá, porque esa persona no podrá conocer exactamente nuestras expectativas ni nuestros sueños, al menos no tanto como nosotros mismos los conocemos. Por eso sólo cada uno somos los únicos eres responsable de Nuestra propia felicidad.

Es muy importante empezar por sentirnos bien con nosotros mismos, conocernos, saber lo que queremos, como satisfacer nuestras necesidades de amor de cariño, ya que no podemos ir buscando en otros lo que necesitamos para nosotros mismos. Si necesitamos amor y vamos a buscarlo en otro, lo más probable es que fracasemos en el intento, y entonces llegue a nosotros esta  pregunta: ¿porque a veces nos casamos tan enamorados de nuestra pareja y de repente nos damos cuenta que no somos felices con ellos? ¿Qué paso?
 
Generalmente vamos a buscar estas necesidades de amor y de  felicidad en otra persona, crecemos con la idea que es el otro el que nos “tiene que querer” el que nos debe dar el amor que necesitamos y de ahí vamos directo a la frustración. Lo mejor es centrarnos en nosotros mismos, en autoconocernos y saber que necesitamos, que deseamos que queremos para procurarnos nosotros estas cosas. 

Si yo voy por la vida diciendo que nadie me quiere, la verdad es que quien no me quiere soy yo mismo, que todos me tratan mal, la verdad es que yo soy quien me trato más mal, cuantas veces hay personas que se dicen a si mismos “pero que burra soy, nada puedo hacer bien” que sentiríamos si esto mismo nos lo dijera otra persona, huy como nos sentiríamos con esta persona por decirnos tan feo, sin embargo a nosotros mismos nos podemos decir muchas cosas (burro, menso, nada puedo hacer bien, etc.) sin hacer  consciencia que nos estamos tratando muy mal. 

Cuando tenemos baja autoestima, no conocemos cuales son nuestros talentos, y pensamos que no valemos,  es lógico que necesitemos el amor que nosotros mismos no nos estamos proporcionando, y es cuando vamos a buscarlo en otras personas, aquí el problema es que las otras personas no conocen nuestras necesidades y por eso no pueden proporcionarnos lo que buscamos en ellas,  no son adivinos!! 

Así es que  por ejemplo,  si me caso muy enamorada con la expectativa de que mi pareja me dé el amor que necesito y que yo misma no me puedo proporcionar y cuando me doy cuenta que mi  pareja no me proporciona lo que yo espero, viene una gran frustración,  y es donde cabe la pregunta ¿Por qué me case con esta persona? pero es aquí donde hay que reflexionar me case porque la quiero porque me gusta estar con mi pareja,  porque me gusta la persona que yo soy cuando estoy con mi pareja, porque me siento bien con esta persona, pero ojo: no voy a decir  que  estoy con esta pareja  para que satisfaga lo que a mí me corresponde hacer o porque esta persona me “hace sentir bien”. Hay que separar lo que le toca a cada quien, nadie nos puede hacer sentir bien o mal, ni sentirnos queridos, somos nosotros, quienes creamos nuestro mundo y nuestras experiencias, si me quiero sentir querida, YO ME QUIERO y así satisfago esta necesidad y es entonces cuando puedo dar y recibir lo que me ofrece la otra persona y de la manera como lo quiere hacer. Ya no importa como lo haga pues yo estoy satisfecha desde mi interior. 

Así  que vamos a empezar por conocernos, tratarnos  como nos gustaría ser tratados por otros, conocer nuestros talentos, habilidades, ya que todo mundo los tenemos y sobre todo querernos a nosotros mismos en primer lugar  y saber que el amor inicia por uno mismo, y ya lleno de  este es muy fácil proyectarlo a los demás como felicidad.

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